En Riveira Pura, nuestra colección es un mapa líquido de la montaña. No elaboramos vinos aislados, sino que interpretamos cada matiz que el Cañón del Sil nos ofrece. Nuestra propuesta comienza con la luz y la mineralidad de nuestros blancos, vibrantes y estructurados, y desciende hacia la profundidad de la tierra con tintos que son pura sangre de la ribera.
Pero nuestra inquietud nos lleva más allá. Nos distinguimos por elevar la delicadeza a la categoría de arte con una elaboración rosada que es el orgullo de la casa, y completamos el ciclo de la vida honrando al tiempo y la paciencia, rescatando la tradición de las uvas pasificadas y las barricas olvidadas. Desde la frescura eléctrica hasta la complejidad de los años, cada botella comparte un mismo ADN: el respeto absoluto por la viticultura heroica.
En el rincón más oscuro y fresco de Bodegas Riveira Pura, duermen barricas que vieron nacer a nuestros abuelos. Reliquia del Sil no pertenece a ninguna cosecha; pertenece al tiempo.
Es un vino generoso de crianza oxidativa, nacido del olvido intencionado. Año tras año, la barrica respira, el vino se concentra y la madera entrega su alma. Es un homenaje a la paciencia, un vino que no se bebe, se respeta. Es la historia líquida de nuestra familia, embotellada para quienes entienden que la verdadera belleza necesita décadas para formarse.
Visualmente es hipnótico: color oro viejo con reflejos caoba, denso, moviéndose lento en la copa como aceite.
En nariz es un festival de otoño: aromas intensos a miel de castaño, orejones, higos secos y un toque sutil de piel de naranja confitada y membrillo.
En boca, Riveira Pura logra el equilibrio perfecto. Es dulce y untuoso, llenando toda la boca, pero gracias a la acidez natural de la Ribeira Sacra, no resulta empalagoso. El final es fresco, dejando un recuerdo a frutos secos y caramelo tostado que dura minutos. Un postre en sí mismo.
En el corazón de la Ribeira Sacra, donde la viticultura se vuelve heroica y el río Sil besa la piedra, nace Vértigo Ancestral. Creado por la bodega Riveira Pura, este tinto no es solo vino; es la sangre de la montaña.
Cada botella captura la esencia de nuestros bancales imposibles, acariciados por la niebla matinal y madurados bajo un sol que lucha por entrar en el cañón. Es un homenaje al silencio de la pizarra y al esfuerzo de las manos que trabajan la tierra vertical. Vértigo Ancestral es pureza atlántica, un sorbo de paisaje salvaje que fluye directo al alma.
Lejos del rugido del océano, el Albariño encuentra un nuevo hogar en el silencio de los cañones. Bodegas Riveira Pura presenta Lágrima del Cañón, un blanco nacido entre la niebla del río y la dureza de la pizarra.
Aquí, la uva no mira al mar, sino al cielo, madurando en bancales donde el sol se refleja sobre el agua del Sil. Este vino es luz líquida; es la frescura de la montaña atrapada en una botella. Un Albariño diferente, más íntimo, que nos recuerda que la pureza no solo se encuentra en la costa, sino también en las alturas.
En las pendientes más pronunciadas, donde la pizarra retiene el calor del día, madura nuestra uva más preciada. Este vino es la interpretación que hace Bodegas Riveira Pura de la uva Godello: un blanco con alma de tinto.
Este vino no busca ser efímero; busca permanecer. Es el resultado de la paciencia y del silencio del valle. Un vino untuoso, glicérico y profundo que captura la luz dorada de los atardeceres sobre el río. Riveira Pura te ofrece una copa llena de matices, pensada para quienes saben esperar y saborear la complejidad.
Nuestra forma de ser
A la vista es pura sofisticación: presenta un color rosa pálido, casi piel de cebolla, con destellos acerados y brillantes.
En nariz es sutil pero profundo. Riveira Pura demuestra aquí su maestría: aparecen notas de fresitas silvestres y grosellas frescas, entrelazadas con pétalos de rosa y un fondo mineral frío, casi salino.
En boca es donde se corona como la especialidad. Entrada vibrante y eléctrica, con un volumen inesperado que acaricia el paladar. Es seco, serio y elegante, con una acidez nerviosa que lo hace irresistible y un final largo que recuerda a la fruta roja ácida. Un rosado de alta costura.