En Riveira Pura, nuestra historia se escribe con el agua del río y el carácter de la tierra. Nacimos con el propósito de recuperar la viticultura más auténtica, respetando el ciclo natural y la herencia de nuestros antepasados. Para nosotros, la bodega no es solo un lugar de trabajo, sino el santuario donde la uva se convierte en el reflejo de nuestro paisaje.
Creemos que un gran vino se hace en la viña, no en la bodega. Nuestras parcelas están situadas en laderas privilegiadas, donde la orientación solar y la composición del suelo (pizarras y granitos) aportan esa mineralidad y frescura única que define a Riveira Pura.
Viticultura de Respeto: Practicamos una agricultura sostenible, evitando productos sintéticos y fomentando la biodiversidad del entorno.
Vendimia Manual: Seleccionamos cada racimo a mano, asegurando que solo lo mejor llegue a nuestras barricas.
Nuestras instalaciones han sido diseñadas para ser invisibles al entorno, integrándose en la arquitectura local pero equipadas con la tecnología necesaria para la excelencia.
La Crianza: Disponemos de una sala de barricas con control natural de humedad y temperatura, donde el vino descansa en roble francés de grano fino.
Mínima Intervención: En los procesos de fermentación, intervenimos lo mínimo posible. Dejamos que las levaduras autóctonas hagan su magia, buscando siempre la expresión más pura de la variedad.
Contamos con una familia de 12 especialistas que aportan rigor y alma a cada etapa del proceso. Esta dimensión nos permite combinar la precisión enológica más avanzada con un control exhaustivo de cada lote, asegurando que ninguna botella salga de nuestra bodega sin haber recibido la atención personalizada que merece.